HEINER VALDIVIA


POEMAS:
separatio


Nada de la vida              se acerca a su mentira
que nos parecemos                           al primer mes
que los herbolarios                 de otras hembras
son tan erguidas
como una pirámide estelar

Que nacemos      
en un estanque de mercurio
como simples       destellos

Que nuestras madres              serán crisoles
o tripas de otros animales
que buscarán       nacer en el silencio                           
como bueyes maltratados

Los mismos                             mapas en sus
gestos agrietados
los mismos hongos
que no llegan a sus bosques
y los lugares                           que no encuentro
serán                             otros siete meses           en el limbo
mientras el                    oscurantismo
siga nevando.


***


Hace tiempo
que los coágulos
son escobillas
sin estambres

Se es tan certero vivir con               
tantas ilusiones
con tantas ventiscas que llegan desde
el sur

Mientras la gota se endurece           
de una mano a otra
recogiendo sus frutas
    envejecidas

Como el universo que
se funde al ígneo recuerdo
y crea otra hipnosis
(unos charcos de abedules)           /             sus mantas de azúcar
          que recubren
sus costillas de bronce.



***


Dios de los dioses                                               
peste de fuentes aplomadas
que no vendrás con el último                      sello
a vestirte de un grabado                   medieval
de sedas      purpurinas
                                                          un secreto de agua rebalsada
y la orilla que deja de tener un color
para volverse albedo puro
(instante)              /o/            (materia)

Y su agua que se convierte
en un            animal heroico
de lunas menguantes
en un alarido que dura toda la noche
sin que pueda existir ese coito herido

La mujer que                                    dejó de ser una sombra salvaje
que le abre surcos                            a sus encajes
como el demonio de la rubéola
        
Y en su vientre
la gestación tendrá tres meses
y luego serás parte de mí.

Y dejarás de existir                           si es que los bueyes
no arrastren
los sepulcros hacia                          la torre jorobada
donde los ríos estivales
no nos canten
un himno de fertilidad
y luego seas parte de otro.





Kromosoma 5

¿Dónde existe mi piel
que se marchita con el tiempo?
los signos moabitas que no saben
que en el extremo, los temporales
ya no hablan de peligros,
de las lluvias que deben ser bebidas
bajo el hervor solitario.

Si a veces ocultamos respirar la verdad,
donde los cenáculos son semblantes alargados
y oblongados.

Y entonces…
    entonces…
El continente entra espirando
en una sustancia oleosa debajo de nuestros poros,
y ya no pertenecemos a la misma dureza,
tal vez ni lo uno ni lo otro,
todo es la misma imagen,
la bestia que queda insepulta
o repleta en el hueso de magenta,
que brilla cuando sus nervios
se vuelven unos reptiles apaleados
o un manuscrito sin letras.




Kromosoma 19

Hay tanto por hacer,
que vengo del final y el principio es lo que se me oculta,
un óvulo, una llaga nutriente
donde no exista la frialdad de las criaturas,
la sensación que pueda resurgir
de las hormonas.

La proteína es deriva a sotavento,
pero hay que soportarlas.

Las enzimas que no saben acercarse a uno mismo.

Y el fin puede destemplar a una rueda,
donde mis cabellos son pasajeros en sus propios sembríos.

Las partículas que son tan débiles,
mientras el sueño se apacigua en otra estancia ocupada.

Hay tanto por hacer,
que tengo espasmos creando horas incontables,
las uñas tatuadas en el clamor de la epilepsia,
en sus deidades de oídos pequeños,
y mi envoltura es transparente,
un ocre tan parecido
al código de luz
que no cesa de palpitar.


                ***

Ya no presenta su luz,  
el néctar de la probeta,
el recién nacido
que está unido a sus tejidos,
a la proteína que da la ardencia temporal.

Suelo ser alguien muy similar.

Y la fortaleza no significa
que los días deban encogerse
en píldoras de felicidad,
en mis falanges que son asfixiadas
en tangenciales vértigos.

Tengo la paciencia y el anticuerpo
es de por sí una otredad,
y la destrucción es un monolito
que no puede caer ensimismado,
piedra sobre piedra.

Y llegar en ascuas,
donde nos dicen que los recuerdos
llegan a ser estigmas, páramos o fibras sintéticas,
y nada aprendemos
de las memorias que no avivan la llama.

Con cefaleas, migrañas lunares,
 antalgias,
es como esperar algo de mí,
ébanos que son cambiados
por unos granos de café,
un fantasma lisiado en sus límites,
que sus ornamentos
nos causaban el síntoma,
la comisura bifrontal.


BIOGRAFÍA Heiner Valdivia (4 de diciembre, 1978)Nace en Arequipa-Perú. Estudió Literatura y Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional de San Agustín de dicha ciudad. Ha publicado Vesperia (2004), El denario habitual (2013), la plaqueta The maniak Letters (2014) y Eklosión (2015). También ha participado en las antologías Veinte Poetas, muestra de poesía Contemporánea (2010), Covergencias (2011), Eros y Tánatos (2012), además de colaborar en diversos medios escritos con críticas de cine y poemas.

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