ARTURO CORCUERA
POEMAS:
EL HEREJE
Nadie podrá convencerme
que el tren
no es larva de mariposa
que el avión no tiene plumas
que el mar no bebe cerveza
que la luz no es una flor
LA LUNA Y SU ANTIGUO HABITANTE
La luna no es astro,
la luna no es blanca,
la luna no sale de noche,
la luna no es redonda,
Ia luna no será habitada,
la luna nada tiene que ver con las mareas
ni con los cosmonautas,
la luna es una flor amarilla hecha de vapor niquelado,
la luna es el atisbo inquietante de Narciso desorbitado y loco,
a la luna en su mansedumbre sólo le falta el cisne,
en los crepúsculos la luna funde su metal
para enchapar la cola de las sirenas,
una mujer desnuda sumergida en un estanque
es la otra cara de la luna,
por la cascada sabemos que la luna precipita sus represas,
las bestias engullen la luna en los abrevaderos,
presa de pánico la luna acepta que los lobos
acicalen el colmillo en sus escamas,
la luna es el ojo del náufrago en el temblor
supremo del sobresalto,
los lancheros decapitan la luna con sus remos,
la luna es la sombra amoratada del ahogado
persiguiendo sin sosiego a los navegantes,
la luna ronda los sueños,
la luna es el atajo por donde huyen los enamorados.
UN SOLO DE MÁQUINA DE ESCRIBIR
No alcancé a usar pluma de ganso.
Fui escolar de pluma de acero y pomo de tinta.
Ave de pluma de cristal, de pluma fuente. En mi tinta azul
Se miraban el cielo y el mar y mi traje dominguero.
(¿Quién no tiene un traje azul?)
La reemplazó el bolígrafo. Creció el mundo y crecí yo.
Llegué veloz, en locomotora, a la máquina de escribir.
Me volví gallo: picoteaba las teclas con un dedo, imaginándolas
granos de maíz. Remignton Rand, te sabrás de memoria
mis primeros poemas.
Oigo hasta hoy tus conciertos de piano: Back, Beethoven,
Mozart, Chopin, Vivaldi, tren de escritorio (Deluz Model 5)
avanzando por las cuatro estaciones.
Al final del siglo XX, en misil cibernético
te sacó de los carriles la posmodernidad.
Están frente a mí los carretes de cinta
que ya no tiñen mis manos ni mis sueños.
Del salón en el ángulo oscuro yacen mi rodillo secreto,
mi cigarra incomprendida, mi arpa olvidada.
BALADA DE CÉSAR VALLEJO SUPERSTAR
Me hundiré en aguacero y en Paris,
en aquí estoy, jamás en yo me corro,
el otoño de un jueves que me fui.
con mi café, mi lluvia y mi tintorro.
Mis versos proso desde que volví
por caminos de niebla en que me borro,
los húmeros de un jueves contra mí,
a la mala, con palo y sin socorro.
El Vallejo y el César al desnudo,
contra las sogas, solo contra todos,
duro le daban y él les daba duro.
El César y el Vallejo en uno solo,
solo sus soledades por escudo,
nunca estuvieron tantos ni tan solos.
BIO/BIBLIO:
(Trujillo, 1935 - Lima, 2017) es uno de los protagonistas de la poesía peruana contemporánea. Cursó estudios literarios en la Universidad de San Marcos de Lima y en la Universidad de Madrid.
Ha publicado, entre otros libros, Cantoral (1963), El grito del hombre (1967), Sombra del jardín (1961), Noé delirante (1963), Primavera triunfante (1964) y Poesía de clase (1966). El poeta y narrador colombiano José Luis Díaz Granados celebra en este texto la trayectoria del autor de “Tarzán y el paraíso perdido”.
De su poemario Noé delirante se han realizado, hasta el momento, once ediciones, cuatro de ellas con ilustraciones de la artista plástico Tilsa Tsuchiya. Una de las reimpresiones, en 1990, alcanzó una edición de cuarenta mil ejemplares.
En 1972 representó al Perú en la Bienal de Poesía de Knokke, en Bélgica. En 1974 integró el jurado del concurso Casa de las Américas de Cuba y en 1984 dirigió la asamblea poética del Congreso Mundial de Escritores La Paz, Esperanza del Planeta, efectuado en la ciudad de Sofía, Bulgaria.
Ha sido distinguido con los siguientes galardones: Premio Nacional de Poesía “José Santos Chocano”, Premio Internacional de Poesía Atlántida, Premio Internazionale Trieste di Poesia y el Premio Casa de las Américas, de La Habana, Cuba, en 2006, por su libro A bordo del arca y recientemente el Premio FIL Lima 2017 por su vasta trayectoria literaria.

Comentarios
Publicar un comentario